martes, 16 de diciembre de 2014

El error es...

El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy, querer que las cosas vuelvan a ser igual cuando tú ya no eres el mismo, como si se pudieran reciclar los suspiros o dar un mismo beso por segunda vez. 

Los mudos no gritan, los sordos no ven la música, con las cinco letras que se escribe "tarde" no puedes escribir "AHORA", el amor que fue, ese ya nunca vuelve.

Los que olvidan el pasado, están condenados a repetirlo. A veces no puedes dejar marchar al pasado, y a veces haríamos cualquier cosa por olvidarlo... y a veces aprendemos algo nuevo del pasado que cambia todo lo que sabemos del presente.


- Marwan


lunes, 15 de diciembre de 2014

Alas rotas...

¿Cuantas veces nos han roto las alas? Se que muchos pensaran que no tenemos alas, pero a alas me refiero a esos sueños, deseos o anhelos que nos ponemos o que nos dan personas.

La primera vez nos duele mucho y nos cuesta volver a confiar, pero la segunda vez y peor aun la tercera, nos hace un peor daño aun. Cuando vuelves a confiar en esa persona que una vez te rompe las alas, y a pesar de que temes, crees las palabras que esta vez luchara por ti, que esta vez no volverá a hacer lo mismo, a dejarte con los sueños rotos.

Después de eso, dejas de confiar, dejas de creer, dejas de soñar. Ya las alas no se curan, te quedas cojo, te quedas discapacitado, ya no puedes soñar y mucho menos confiar.

Estos últimos meses volví a confiar, a dar mi corazón para que lo curasen y lo protegieran, pero no valieron las promesas, no valió nada de sus palabras. Esta vez no rompió mi corazón, esta vez rompió mis sueños, mis anhelos y mi confianza. 

Es casi imposible que vuelva a creer en alguien, que vuelva a creer en promesas, Esta vez ella hizo un buen trabajo, pues mis alas fueron rotas, fueron sacadas por completo de sus raíces.

Solo espero poder levantarme, y aunque no pueda ya volar, seguir mi camino y encontrar a alguien que haga lo posible para que yo vuelva a creer...


jueves, 11 de diciembre de 2014

Y si tal vez...

Y si tal vez no supe demostrarte cuanto te quise por mi forma de ser tan fría, quiero que sepas que te adoré con toda mi alma…

Te quise...

Te quise como si no me fueras a romper el corazón...

jueves, 4 de diciembre de 2014

Ojo con ellas...

Andan por ahí, con su atrevido miedo, portando sus cuarenta y tantos, lindas, leídas, viajadas, sensibles.

Vienen de cerrar una puerta con decisión, pero sin olvido. Amaron, construyeron, parieron, cumplieron. 

Amaron a su hombre, dieron alas a sus crías y ahora, desentumecieron las suyas: ¡ahí estaban!: intactas, brillantes,soberbias, majestuosas, listas para el vuelo: no ya las de un hornero, sí las de una gaviota, soberana y curiosa.

Saben de la vida y de tu hambre porque con su cuerpo han sabido saciarlas. Expertas en estupidez y sus matices: se reconocieron inmersas en ella hasta el estupor y soportaron mucha hasta el dolor; sabrán distinguirla, no lo dudes.

Versadas en economía, la aplican en el gesto, en el andar y en su exacta sensualidad. Ojo con sus caderas sabias: ya se estiraron y contrajeron, se estremecieron y agitaron. 

Saben del amor, en todos sus colores, desde el rojo resplandor al mustio gris. Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía. Prontas a sentir, van con una vieja canción en los labios, profunda intensidad en la mirada y delicada seguridad en la sonrisa. 

Pero, si esta advertencia es tardía, y descubres que ya no puedes dejar de pensar en ella, entonces, ten cuidado de ahora en más, no te equivoques, no lo arruines: no les envíes un mensaje de texto, mejor invítale un café con tiempo; no recurras al email, preferirán sin duda un poema en servilleta. 

No les hagas promesas, no les vendas imagen, mejor exhibe tu autenticidad mas despojada. No caigas, por rellenar, en aturdido ruido vacuo, deja que respire un silencio en común. 

Vienen de quemar las naves y cambiar comodidad indolente por riesgo vital. Avanzan por un camino incierto, pero elegido. En su cartera, fotos, un perfume y algunas lágrimas.

En su mirada, una decisión... 

Ojo con ellas… tal vez, si tienes suerte, hay una en tu camino. 


Jorge Eduardo Cinto. 
Publicado en Escritores de Tucuman Siglo XXI



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