lunes, 16 de julio de 2018

Como se hace...

Como hacen esas personas que apenas cierran los ojos y ya se duermen...

Yo cierro los ojos y me pongo a imaginar cosas que tal vez nunca me pasen, abro los ojos y giro de un lado a otro, miro al techo, pienso en mi vida, y entro en una crisis existencial como hasta las 6 de la mañana...





lunes, 14 de mayo de 2018

Admito que...

Admito que me consumió, me despedazo, me destrozo. Pero también admito que me hizo mirar hacia adelante y entender que todo en esta vida tiene un motivo.

Y que cuando has sufrido mucho, llega el día en el que todo empieza a doler menos...



lunes, 7 de mayo de 2018

Renovarme...

No estoy del todo bien, hay cosas que me están costando superar y aún no estoy curado del todo, y no se cuando lo estaré, así que, lo que menos que necesito en estos momentos es más dolores de cabeza, o más dudas… 

Estoy tratando de renovarme del todo, poco a poco, pues aunque me esta costando, necesito que sea un cambio real. Pues ¿de qué te vale que regrese lo mismo? De nada, así que si me buscan, no permitiré que me encuentren, y si llegase a encontrarme, estoy preparado para mandarla a la mierda. 

El pasado, pasado es. Quien no supo valorarme, pues se lo perdió.  


martes, 24 de abril de 2018

Podra alguien acariciar mi alma...

Por el camino siempre tropezaremos con muchas personas, algunas fugaces que no recordaremos ni sus rostros y otras, que se harán sentir presentes, y especialmente por los lugares especiales que ocupan en nuestro corazón. 

Aquellas personas que nos acarician el alma, que nos hacen sentir esa gran tranquilidad que solo sentimos cuando estamos convencidos de que estamos allí, en ese se lugar que es lo que tenemos con mayor propiedad, a eso que podemos llamar hogar, son las que sin duda se convierten en acompañantes perfectos en este viaje que llamamos vida.

Podemos confundirnos muchas veces con las personas que dicen presente en nuestras vidas, pero solo cuando no hayan tocado nuestra alma, porque cuando eso ocurre, no hay vuelta atrás, no caben dudas. Inclusive en los casos donde se nos hace imposible permanecer junto a esa persona, sabemos que la llevaremos en un lugar privilegiado y el amor siempre alimentará ese vínculo. 

Suena tácito que si alguien llega a tocar nuestra alma, para nutrirla, para hacerla vibrar, queramos que pertenezca en nuestras vidas. Sin embargo, muchas veces la mente se apodera del juego y terminamos jugando para ella. Esto ocurre cuando prevalece el miedo, el orgullo, la distancia, las guerras de poder, los complejos, cuando no se sanan las heridas del pasado e inconscientemente se traen al presente, no para hacerlas cicatrizar, sino para abrirlas y mostrar cuánto dolor pueden aun generar. 

Es por ello que debemos estar atentos a lo que hacemos, porque muchas veces nuestra conducta es opuesta a lo que deseamos, decimos cosas que no sentimos, nos alejamos sin desearlo, nos encapsulamos para que nadie tenga acceso a nosotros y lo que hacemos es distanciarnos cada vez más del sitio en el cual queremos estar. Algunas veces podemos cambiar de rumbo, pero otras veces, recorreremos tanta distancia en dirección contraria, que nos será imposible regresar. 

También aplica al escenario en el cual vemos a quien queremos cerca distanciarse y no hacemos nada para que eso cambie, sino por el contrario, contribuimos ampliando más la brecha. 

Ciertamente no podemos retener a alguien que se quiere ir, sin embargo debemos estar conscientes y ser capaces de identificar, cuándo somos nosotros los que contribuimos a aumentar la distancia a través de nuestras acciones y omisiones y cuándo le damos más capacidad de acción y decisión a nuestro orgullo que a nuestro amor. 

Todos conocemos nuestros límites y por sobre todas las cosas debemos preservar nuestra dignidad, pero no confundamos los términos y hagamos lo que nos dicte el corazón por mantener a nuestro lado y alimentar los nexos que nos hagan vibrar en alma, porque definitivamente cualquiera puede acariciar nuestro cuerpo, pero pocos acariciarán nuestra alma.



domingo, 11 de febrero de 2018

Dos extraños queriendo olvidar...

Hoy sólo somos dos extraños queriendo olvidar una historia llena de momentos que ya no volverán, tratando de encontrar en silencio respuestas inexplicables de dónde quedó cada beso, cada caricia, cada sentimiento. 

En qué momento cambió todo tan rápido sin darnos cuenta. Dónde quedaron nuestras conversaciones hasta la madrugada y hoy ni los buenos días. Cómo es que dos personas que antes lo eran todo, ahora ya no son nada, sólo dos desconocidos con recuerdos en común.

Todavía te extraño. Y duele. 

Duele no poder hacer absolutamente nada. Duele fingir y hacer como si en realidad no me importaras, cuando otra es la realidad. Duele tanta distancia sin poder hacer nada al respecto. Duele no reconocer quién eres. Duele saber que ahora el silencio es nuestro aliado más íntimo.

Hoy seguimos sintiéndonos solos, indiferentes a nuestras vidas, sin registros de haber compartido momentos juntos. Aunque ambos sabemos que sucedió entre ambos.

En nuestras miradas ya no existe ese brillo, ni las emociones aceleradas, las palabras ya no tienen el mismo efecto, sólo existe entre nosotros una complicidad por querer terminar enredados en una mentira que nadie entiende, que nadie conocerá ni sabrá: que seguimos recordando una historia llena de momentos que no volverán, que morimos por olvidar, por desprendernos de sentimientos que nos torturan, pero no tenemos el valor de soltar lo que en algún momento nos hizo felices. 

Aquí la única verdad es que cada día morimos un poco, cada día nos volvemos nuestros peores enemigos mientras nuestras almas se enfrían. Estamos enfermos de desamor, motivados por una inexplicable razón de querer olvidar cueste lo que cueste un amor que todavía respiramos, que aún sentimos, pero que es tan irreverente que no se atreve a morir ante la ausencia de los protagonistas. 

Por hoy caminaré por los lugares que ya no conozco, sólo para sentir la presencia del fantasma del amor que perdimos. 

Sin culpa aceptaré que no podemos permanecer más en esa historia, con esperanzas injustas ancladas al pasado. Hoy intentaré dejar atrás el pasado, ya no quiero saber si me estas recordando o me estas olvidando, si piensas en mí antes de dormir, si mi nombre retumba en tu cabeza cuando escuchas alguna canción. 

No , no perderé el tiempo, la vida y la oportunidad de empezar de nuevo, lejos de recuerdos que ya no nos pertenecen y que sólo nos hacen sentir mal. Quizá algún día nos crucemos por allí, por la calle o algún lugar, y fingiremos no conocernos, haremos de cuenta que nunca compartimos parte de nuestras vidas, que no tuvimos sueños juntos, seremos como dos extraños que se solían conocer y hoy intentan pasar esa página, sin dolor. 

Hoy somos dos extraños que se conocen perfectamente, y que a pesar de todo, siguen queriéndose… queriéndose olvidar.



Fuente: anónimo



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