martes, 28 de junio de 2011

El Grano de arroz

Un pobre hombre que vivía en la miseria y mendigaba de puerta en puerta, observó un carro de oro que entraba en el pueblo llevando a un rey sonriente y radiante.


El pobre se dijo de inmediato - "Se ha acabado mi sufrimiento, se ha acabado mi vida de pobre. Este rey de rostro dorado ha venido aquí por mi, lo sé. Me cubrirá de migajas de su riqueza y viviré tranquilo".


En efecto, el rey, como si hubiese venido para ver al pobre hombre, hizo detener el carro a su lado. El mendigo, que se había postrado en el suelo, se levantó y miro al rey, convencido de que había llegado la hora de su suerte.


Entonces, de repente, el rey extendió la mano hacia el pobre y le dijo:


- "¿Qué tienes para darme? El pobre , muy sorprendido y muy desilusionado, no supo que decir".


"¿Es un juego lo que el rey me propone? ¿Se burla de mi? ¿Es un nuevo pesar?" - se preguntó.


Entonces al ver la persistente sonrisa del rey, su luminosa mirada y su mano tendida, el pobre metió la mano en su alforja, que contenía unos puñados de arroz. Cogió un grano de arroz, y se lo dió al rey, que le dió las gracias y se fue enseguida llevado por unos caballos sorprendentemente rápidos.


Al final del día, al vaciar su alforja , el pobre encontró un grano de oro.


Entonces se puso a llorar diciendo:


- "¿Porqué no le habré dado todo mi arroz?"




Son muchas las ocasiones que se nos presentan en la vida y por no dar mas de nosotros las perdemos. Cuando debemos dar primero se nos hace difícil, y por ello no recibimos. Hay un dicho o refrán muy conocido de donde vengo que dice: Hay que dar del ala para comer de la pechuga... Pero nunca queremos dar de lo que tenemos y por ello no recibimos. El que da de lo que le sobra, no esta dando en realidad, pero el que da de lo que le falta, ese si da de corazón.

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