Todos los días ella iba a tomar un café con su mejor amigo 15 minutos antes de su trabajo.
Él siempre le traía la misma taza con café y ella la dejaba a la mitad porque tenía que irse.
Dejaron de verse por 35 años, después ella siendo ya una anciana fue a visitarlo, no habían tenido comunicación por ningún medio.
Al tocar la puerta él anciano la recibió sorprendido y le ofreció una taza de café, comenzaron a relatar como habían sido sus vidas durante el tiempo transcurrido antes de su reencuentro.
Finalmente ella se terminó su café y miró con asombro una frase en el fondo de la taza que decía "CASATE CONMIGO" enseguida ella le preguntó: "¿Qué es esto?" y él le respondió: esa taza la mandé hacer hace 35 años especialmente para ti, esperaba que terminaras de beber tu café para confesarte que "TE AMO"...
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martes, 12 de mayo de 2020
viernes, 17 de enero de 2020
La contraseña del internet...
Hace unos 6 meses, mi vecino me pidió la contraseña de Internet.
Pasé y pensé: tranquilo, no cuesta nada, porque me llevo bien con el.
Ayer, volvía a casa y el estaba en la puerta. Mi esposa y yo nos detuvimos y hablamos un poco como de costumbre cuando me dijo feliz de haber puesto Netflix. Luego dije bromeando: "He estado trabajando duro, apenas tengo tiempo para ver televisión, pero genial, luego me prestas la contraseña para poder ver algunos programas".
Entonces su esposa, que estaba sentada en el porche, dijo: "No puedo dársela, porque yo soy quien paga y no es para estar compartiendolo".
¡Un silencio total reinó!
El vecino se disculpó suavemente y le dije que lo dejara pasar. Seguimos hablando de otro tema. Y entré en mi casa.
Poco después, la esposa de mi vecino salió a llamarlo, luciendo nerviosa, diciendo que la televisión no estaba funcionando. El entró y yo me quedé mirando por la ventana.
Después de unos minutos, el y su esposa vinieron a llamarme y me dijeron que el internet no funcionaba, que la contraseña era invalida ...
Me volví hacia ellos y les dije: "Cambié la contraseña, porque yo soy quien paga y no es para andar compartiendo".
La esposa se puso roja e intentó discutir, le dije: "Señora, tengo mi internet y usted tiene su Netflix, todo está bien y todos felices".
Fruncieron el ceño y cerraron la puerta. Nunca me volvieron a hablar.
* ¡La historia no es mía, pero es para reflexionar!
La amistad tiene que ser recíproca.
El amor tiene que ser recíproco.
El afecto tiene que ser recíproco.
En 2020 tengo la intención de devolver silencio con silencio, ausencias con ausencias, afecto con afecto, amistad con amistad y lealtad con lealtad.
No más vivir sentimientos unidireccionales. ¡Los sentimientos tienen que ser bidireccionales!
Pasé y pensé: tranquilo, no cuesta nada, porque me llevo bien con el.
Ayer, volvía a casa y el estaba en la puerta. Mi esposa y yo nos detuvimos y hablamos un poco como de costumbre cuando me dijo feliz de haber puesto Netflix. Luego dije bromeando: "He estado trabajando duro, apenas tengo tiempo para ver televisión, pero genial, luego me prestas la contraseña para poder ver algunos programas".
Entonces su esposa, que estaba sentada en el porche, dijo: "No puedo dársela, porque yo soy quien paga y no es para estar compartiendolo".
¡Un silencio total reinó!
El vecino se disculpó suavemente y le dije que lo dejara pasar. Seguimos hablando de otro tema. Y entré en mi casa.
Poco después, la esposa de mi vecino salió a llamarlo, luciendo nerviosa, diciendo que la televisión no estaba funcionando. El entró y yo me quedé mirando por la ventana.
Después de unos minutos, el y su esposa vinieron a llamarme y me dijeron que el internet no funcionaba, que la contraseña era invalida ...
Me volví hacia ellos y les dije: "Cambié la contraseña, porque yo soy quien paga y no es para andar compartiendo".
La esposa se puso roja e intentó discutir, le dije: "Señora, tengo mi internet y usted tiene su Netflix, todo está bien y todos felices".
Fruncieron el ceño y cerraron la puerta. Nunca me volvieron a hablar.
* ¡La historia no es mía, pero es para reflexionar!
La amistad tiene que ser recíproca.
El amor tiene que ser recíproco.
El afecto tiene que ser recíproco.
En 2020 tengo la intención de devolver silencio con silencio, ausencias con ausencias, afecto con afecto, amistad con amistad y lealtad con lealtad.
No más vivir sentimientos unidireccionales. ¡Los sentimientos tienen que ser bidireccionales!
lunes, 20 de agosto de 2018
La mentira vestida de verdad...
"Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
-Buen día. Dijo la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hermoso día. Dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún mas hermoso está el lago. Dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.
Corrió la mentira hacia el agua y dijo...
-El agua está aun mas hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira. Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas. Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.
Es así como aun hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo."
Algún día la verdad saldrá del pozo para fustigar a los mentirosos.
-Buen día. Dijo la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hermoso día. Dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún mas hermoso está el lago. Dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.
Corrió la mentira hacia el agua y dijo...
-El agua está aun mas hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira. Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas. Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.
Es así como aun hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo."
Algún día la verdad saldrá del pozo para fustigar a los mentirosos.
viernes, 8 de agosto de 2014
Amores de carnicería...
En mi ultima tarde de mi viaje a Gran Canaria, España, fui a un conocido supermercado, uno que quedaba cerca de donde me estaba hospedando, la casa de un amigo.
Fui a buscar la cena, pues esa noche compartirianos las ultimas copas de vino. Fui a la carniceria y alli estaba una chica, la cual amablemente me atendió:
- "Buenas tardes cariño, que le servimos hoy..." , esa amabilidad me dejo un poco en traspiés, y le hice mi pedido de alitas de pollo adobadas. Cual fue mi sorpresa al ella decirme: - "cuanto le pongo mi amor..."
Ciertamente, le dije, que buen trato el de aquí, da gusto comprar de esta manera, lo malo que cuando nos toca la cajera, ni nos mira y solo nos pide el dinero, jajajja, casi como estando casado... jajajj..
Pues hice mi segundo pedido, de muslos desguezados de pollo, y continuo ella... : - " cariño así esta bien, se llevara otra cosa mi amor..." , si sigue así, dije para mi, me llevaba casi todo, jejej...
Y ahí surgió una conversación cuando le dije que me encantaba su trato, ella me pregunto que si era de por allí, a lo cual le dije que estaba de visita y que era mi ultimo día en la isla. Que pena, me dijo ella, diciéndome que le encanto hablar conmigo y que esperaba verme pronto, con esa sonrisa hasta el numero de teléfono me ofreció.
Así es la vida a veces, se encuentra el amor en cualquier lugar y a destiempos, pues si hubiese ido antes, quien sabe que hubiese pasado.. Nada que perdí el numero por descuido, quien sabe lo que hubiese ocurrido...
Fui a buscar la cena, pues esa noche compartirianos las ultimas copas de vino. Fui a la carniceria y alli estaba una chica, la cual amablemente me atendió:
- "Buenas tardes cariño, que le servimos hoy..." , esa amabilidad me dejo un poco en traspiés, y le hice mi pedido de alitas de pollo adobadas. Cual fue mi sorpresa al ella decirme: - "cuanto le pongo mi amor..."
Ciertamente, le dije, que buen trato el de aquí, da gusto comprar de esta manera, lo malo que cuando nos toca la cajera, ni nos mira y solo nos pide el dinero, jajajja, casi como estando casado... jajajj..
Pues hice mi segundo pedido, de muslos desguezados de pollo, y continuo ella... : - " cariño así esta bien, se llevara otra cosa mi amor..." , si sigue así, dije para mi, me llevaba casi todo, jejej...
Y ahí surgió una conversación cuando le dije que me encantaba su trato, ella me pregunto que si era de por allí, a lo cual le dije que estaba de visita y que era mi ultimo día en la isla. Que pena, me dijo ella, diciéndome que le encanto hablar conmigo y que esperaba verme pronto, con esa sonrisa hasta el numero de teléfono me ofreció.
Así es la vida a veces, se encuentra el amor en cualquier lugar y a destiempos, pues si hubiese ido antes, quien sabe que hubiese pasado.. Nada que perdí el numero por descuido, quien sabe lo que hubiese ocurrido...
miércoles, 5 de marzo de 2014
Dios no existe...
Un barbero le decía a su cliente mientras le recortaba el pelo:
- Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.
- Pero, ¿por qué dice usted eso? - pregunta el cliente.
- Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O... dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y, recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo; se veía muy desarreglado. Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.
- ¿Sabe una cosa? ¡Los barberos no existen!
- ¿Cómo que no existen? - pregunta el barbero - Si aquí estoy yo y soy barbero.
- ¡No! - dijo el cliente - no existen, porque si existieran barberos no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.
- Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mi.
- ¡Exacto! - dijo el cliente - Lo mismo ocurre con Dios. Las personas no van a Dios y por eso hay tanto dolor y miseria.
- Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.
- Pero, ¿por qué dice usted eso? - pregunta el cliente.
- Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O... dígame, ¿acaso si Dios existiera, habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y, recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo; se veía muy desarreglado. Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.
- ¿Sabe una cosa? ¡Los barberos no existen!
- ¿Cómo que no existen? - pregunta el barbero - Si aquí estoy yo y soy barbero.
- ¡No! - dijo el cliente - no existen, porque si existieran barberos no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.
- Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mi.
- ¡Exacto! - dijo el cliente - Lo mismo ocurre con Dios. Las personas no van a Dios y por eso hay tanto dolor y miseria.
martes, 8 de enero de 2013
El loro...
Un día recibí un loro por mi cumpleaños; ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, así como siempre, de muy mal genio.
Desde el primer día, trate de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música suave y siempre lo trataba con mucho cariño.
Llego un día en que perdí la paciencia y grite al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que en un momento de desesperación, puse al loro en el congelador.
Por un par de minutos aún pude escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimento, hasta que de pronto, todo fue silencio.
Luego de un rato, arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rápidamente abrí la puerta del congelador.
El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro mio y dijo:
- "Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido me disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento".
Yo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle qué es lo que lo había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuó:
- "¿Te puedo preguntar una cosa?..."
- "Si.. como no!!," - conteste.
- "¿Qué fue lo que hizo el pollo?"
domingo, 9 de diciembre de 2012
Lagrimita...
Érase una vez una lagrimita, que todos los días durante mucho tiempo hacía el mismo recorrido: Se deslizaba por la mejilla del rostro de alguien que de alguna forma necesitaba que su tristeza desapareciera.
La lagrimita se cansó de deslizarse una y otra vez y de acabar en un pañuelo de papel, así que un día decidió huir de aquella rutina, y tomó rumbo al mar.
Cuando llegó no estaba sola, se encontró a muchas lagrimitas que como ella, habían decidido acabar con esa tristeza y todas ellas se fundieron en el mar y se sintieron libres y acompañadas y fueron felices para siempre...
Moraleja: Cuando te encuentres triste y sol@, siempre habrá alguien en algún lugar que se sienta igual que tú y las tristezas compartidas, se tornan en sonrisas y en felicidad
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Angel sin alas...
Hace mucho tiempo en el cielo un ángel miraba la tierra con cierta cólera y burla. Sus ojos miraban un mundo al cual él no le hallaba ningún sentido, es más los humanos le parecían tan poca cosa. Seres que no sabían amar, de pronto sin darse cuenta sus pensamientos fueron en voz alta. Y dijo:
"Pobres humanos sus torpes cabezas confunden todo con el amor, para ellos todo es sufrimiento."
"No conocen nada del amor, mucho menos de lo que significa, dolor o pena. Estas personas ignorantes jamás sabrán lo que es el amor. No puedo entender como Dios creó tanta imperfección."
Dios que todo lo oye, al escuchar lo que el ángel había dicho sintió mucha pena, entonces acercándose le dijo:
"Ángel mío ¿por qué tanta cólera?, ¿acaso crees que es fácil para ellos vivir de la forma en que viven en ese mundo?, tú mi ángel lo tienes todo aquí no hay hambre, enfermedad, muerte…"
"Sé que ellos tienen mucho que aprender, pero es parte de ser mejores de estar algún día en tu lugar, pero eso no los hace insignificantes, ¿por qué tanto desprecio para con mis pequeños hijos y por qué tanta cólera de tu parte? ángel mío debes aprender una lección y por eso te enviaré a la tierra como un ser humano y pasarás por todas las cosas que ellos pasan, serás uno más entre ellos."
Entonces Dios envió al ángel a la Tierra y mientras bajaba sus alas desaparecieron.
El ángel nació en una familia de recursos regulares, sus padres eran personas responsables, amorosas que cuidaron muy bien de él.
Muchas veces llegaban tan cansados que ni siquiera probaban bocado, el poco tiempo que les quedaba se lo dedicaban al ángel a pesar del cansancio. Entonces el ángel conoció el amor más tierno e importante: el amor de los padres y el de los hijos para con ellos.
Conforme creció, el ángel iba conociendo muchas cosas del mundo y entonces la familia se agrandó pues llegaron hermanitos. Para entonces la situación era muy difícil la familia había crecido y el dinero no alcanzaba, entonces les tocaba comer lo que alcanzaba y había. Pero todo con amor parecía alcanzar y todos se cuidaban y compartían, entonces el ángel también conoció el amor fraternal. Así paso el tiempo, el ángel creció. Tuvo que trabajar y ganar su dinero, se dio cuenta que la vida a veces era dura, pero que también tenía su recompensa.
Así conoció una joven y se enamoró se casaron y tuvo hijos, entonces conoció otra parte del amor, que estaba llena de responsabilidad, sacrificio y que era un amor sumamente fuerte: el amor a sus hijos.
El ángel a lo largo de su vida tuvo momentos de felicidad, tristeza, dolor, pero todos esos momentos compensaban el tener en sus brazos a sus hijos.
De pronto el ángel se empezó a sentir mal y enfermó, tenía dolores muy fuertes y no sabía por qué. Entonces lo llevaron al médico y le dijo que tenía que hacerse un trasplante de riñón. El ángel sufría día tras día cada dolor de su enfermedad, pero como había hecho muchos amigos todos querían donarle el riñón y se sometieron a los exámenes para ver si eran compatibles.
Así cada uno de sus amigos fue posible donador, entonces el Ángel se dio cuenta de que los humanos eran muy buenos y nobles y que también ellos sabían amar.
Pero a pesar de toda la voluntad y ganas que tenían ellos de ayudar ninguno de ellos eran compatibles para donar, entonces los dolores eran cada vez más fuertes, pero sus amigos siempre estaban allí para darle fuerza y apoyo. Cada noche se turnaban para cuidarlo, el ángel miraba a cada uno de ellos con mucha ternura y gratitud. Sabía que muchas veces se agotaban y cansaban, pero que jamás de los jamases se lo demostraban y no declinaban en las ganas de encontrar un donante.
Entonces el ángel se quedó en silencio como si quisiera escuchar sus latidos, como si quisiera escuchar su interior, cada parte de su ser y luego muy lentamente abrió sus ojos y ellos parecían traspasar el techo de aquel hospital. Entonces miró el cielo, un cielo azul, era el cielo más hermoso que jamás había visto. Miró a su alrededor y vio a esos seres como nunca antes los había mirado, y cerrando sus pequeños ojos imaginó el sol y la tierra, los árboles y demás, entonces dijo:
"Maravillas has hecho mi Señor y nunca antes pude contemplarlas con tanta majestuosidad, ¡cuán sabio eres oh mi Señor!, pues estos seres que miré con arrogancia, fueron leales me dieron amor, cuidado y también mucha fuerza, cuando quise flaquear aprendí mucho, yo que creía saberlo todo, aprendí que hay tantas formas de amar."
Entonces Dios le dijo:
"Mi querido ángel ha llegado el momento de partir tu lección ha terminado."
Y el ángel con lágrimas en los ojos le dijo:
"Mis padres, mis hijos y mi esposa algún día cuando llegue el momento estarán con nosotros en el cielo."
Dios le contestó:
"No te preocupes ángel mío..."
"Pero Señor como poder volver no tengo mis alas."
Y Dios le contestó:
"Tus alas crecían con cada lágrima que derramaste, con cada lección que aprendiste, mírate ya las tienes, están nuevamente contigo..."
"Entonces Señor permíteme despedirme de mis familiares y amigos."
"Ya lo hiciste hijo mío, no hay tiempo para más." - le contestó Dios.
Y el ángel se levantó, extendió sus alas y voló hacia el cielo azul, donde lo esperaban miles de ángeles, pero no sin antes mirar esa hermosa tierra verde, ese maravilloso mundo que le enseñó que cada ser humano tiene un ángel dentro, que sólo hay que dejar que ese ángel salga, que llegue el momento y que sus alas crezcan, para poder volar aquel maravilloso cielo azul y estar junto a nuestro Creador.
¿Qué esperas para dejar salir ese ángel, y que tus alas estén lo suficientemente grandes para volar al lado de nuestro Padre?
Anonimo
martes, 13 de noviembre de 2012
La Reina y el sapo...
Había una vez, en un reino, un castillo y en ese castillo, vivían un Rey y su Reina. Cuando se casaron, habían hecho una fiesta que duró una semana entera, con sus días y sus noches, y el Rey, le había regalado un precioso anillo de bodas. El anillo era especial para la Reina, porque había sido hecho con los metales más preciosos.
Cierto día, la Reina salió de paseo y en un descuido, perdió su anillo. No lo supo hasta que regresó al castillo. Cuando notó su falta, su primera reacción fue: "No pude haberlo perdido. Debe estar en algún sitio. A las Reinas no le pasan estas cosas."
Y así pasó varios días buscándolo por todos lados. Pasada una semana, su incredulidad se tornó en ira. Estaba furiosa con ella misma, con los criados del castillo, con su marido, con su siempre fiel perro, con todo y con todos. Ella, que antes ni siquiera levantaba la voz, ahora iba por ahí enfurecida. El Rey comenzó a preocuparse. A la semana siguiente la Reina iba por el castillo proclamando a los cuatro vientos, que ojalá todo volviera a ser como antes, iba por los jardines soñando como construir una máquina del tiempo, para volver atrás.
Pero por más que intentó y encargó a todos los magos un artilugio para volver al pasado, nada pudo hacerse. Entonces, al comprobar que su pérdida era irreparable, cayó en una profunda depresión. Todos comenzaron a preocuparse al ver a la Reina enfermar así, cambiar su jovial y alegre semblante por la tristeza y melancolía.
En la época de los castillos no existía la palabra depresión, por lo que el Rey, cuando llamó a la consejero del Rey para pedir ayuda, explicó que su esposa parecía un fantasma en pena, que arrastraba sus pies al caminar, los brazos le colgaban junto al cuerpo cual muñeca de trapo, y parecía ser incluso de menor estatura, ya que deambulaba encobrada y con la cabeza hundida entre los hombros.
El consejero del Rey, le dijo que conocía la solución. Pero que dependía exclusivamente de la Reina. Le pidió que mandara un carruaje a buscarla y que viniera la Reina.
Fueron juntos a un lugar solitario de los jardines de palacio, junto a un estanque donde los sapos croaban alegremente y los cisnes nadaban distraídos. Allí, el consejero del Rey llamó a un sapo, le dijo algo al oído y la Reina abrió un poquito los ojos al tiempo que levantaba un poquito la cabeza. Creyó que el consejero del Rey había enviado al sapo a buscar su anillo. Esta idea le iluminó el rostro levemente. Al poco rato el sapo regresó con una hoja de loto entre sus patas, y una pluma de cisne en su boca. La Reina desilusionada volvió a hundir su cabeza.
Entonces, el consejero del Rey cogió la pluma y con gran amor, escribió sobre la hoja unas palabras. Dobló la hoja y la puso en la mano de la Reina.
Con mucho cariño, le tomó ambas manos con la hoja aún cerrada en ellas y le dijo: "Cuando leas y entiendas lo que dice en esta hoja te curarás. Quédate aquí, hasta comprenderlo."
Acto seguido, le dio un beso en la frente apartando levemente su corona y se fue caminando despacito hacia su casa.
La Reina abrió la hoja con intriga y leyó:
"El tiempo no vuelve atrás, haz hecho lo que podías y más, acepta la pérdida y te curarás."
La Reina aún estaba confundida, porque esa no era la solución que ella deseaba, pero deseaba volver a sentirse alegre y abierta como era antes.
Sus pensamientos negativos, derrotistas, pesimistas, la había convertido en casi una sombra de lo que era. No tenía nada que perder, así que respiró bien hondo, tiró sus hombros hacia atrás, irguió la cabeza, levantó el mentón, se puso de pie y miró al frente con decisión para decir:
"¡¡Lo acepto!!"
En ese momento, comenzó a ver como brillaba el sol, pudo contemplar otra vez la belleza de los jardines de palacio, las flores le parecieron mucho más bonitas que nunca y lo que es mejor, su mente se llenó de pensamientos positivos:
"Puedo comprarme un anillo nuevo, ese ya estaba rallado y gastado por los años."
"¡Puedo incluso festejar una nueva boda con esa excusa!"
"¡¡¡Y puedo irme otra vez de Luna de Miel con mi Amado Rey!!!"
La Reina, subió de un salto a su carruaje, y le indicó al cochero que la llevara a casa del consejero del Rey. Allí lo encontró, ayudando a otras personas. Esperó a que terminara y cuando el vino a su encuentro, l0 abrazó con dulzura y le dijo:
"¡Gracias! La Aceptación es mejor que aquello que perdí, porque me ha traído dos regalos nuevos, el Optimismo y los Pensamientos Positivos. ¡¡Te invito a mi nueva boda con mi viejo Rey!!"
Cierto día, la Reina salió de paseo y en un descuido, perdió su anillo. No lo supo hasta que regresó al castillo. Cuando notó su falta, su primera reacción fue: "No pude haberlo perdido. Debe estar en algún sitio. A las Reinas no le pasan estas cosas."
Y así pasó varios días buscándolo por todos lados. Pasada una semana, su incredulidad se tornó en ira. Estaba furiosa con ella misma, con los criados del castillo, con su marido, con su siempre fiel perro, con todo y con todos. Ella, que antes ni siquiera levantaba la voz, ahora iba por ahí enfurecida. El Rey comenzó a preocuparse. A la semana siguiente la Reina iba por el castillo proclamando a los cuatro vientos, que ojalá todo volviera a ser como antes, iba por los jardines soñando como construir una máquina del tiempo, para volver atrás.
Pero por más que intentó y encargó a todos los magos un artilugio para volver al pasado, nada pudo hacerse. Entonces, al comprobar que su pérdida era irreparable, cayó en una profunda depresión. Todos comenzaron a preocuparse al ver a la Reina enfermar así, cambiar su jovial y alegre semblante por la tristeza y melancolía.
En la época de los castillos no existía la palabra depresión, por lo que el Rey, cuando llamó a la consejero del Rey para pedir ayuda, explicó que su esposa parecía un fantasma en pena, que arrastraba sus pies al caminar, los brazos le colgaban junto al cuerpo cual muñeca de trapo, y parecía ser incluso de menor estatura, ya que deambulaba encobrada y con la cabeza hundida entre los hombros.
El consejero del Rey, le dijo que conocía la solución. Pero que dependía exclusivamente de la Reina. Le pidió que mandara un carruaje a buscarla y que viniera la Reina.
Fueron juntos a un lugar solitario de los jardines de palacio, junto a un estanque donde los sapos croaban alegremente y los cisnes nadaban distraídos. Allí, el consejero del Rey llamó a un sapo, le dijo algo al oído y la Reina abrió un poquito los ojos al tiempo que levantaba un poquito la cabeza. Creyó que el consejero del Rey había enviado al sapo a buscar su anillo. Esta idea le iluminó el rostro levemente. Al poco rato el sapo regresó con una hoja de loto entre sus patas, y una pluma de cisne en su boca. La Reina desilusionada volvió a hundir su cabeza.
Entonces, el consejero del Rey cogió la pluma y con gran amor, escribió sobre la hoja unas palabras. Dobló la hoja y la puso en la mano de la Reina.
Con mucho cariño, le tomó ambas manos con la hoja aún cerrada en ellas y le dijo: "Cuando leas y entiendas lo que dice en esta hoja te curarás. Quédate aquí, hasta comprenderlo."
Acto seguido, le dio un beso en la frente apartando levemente su corona y se fue caminando despacito hacia su casa.
La Reina abrió la hoja con intriga y leyó:
"El tiempo no vuelve atrás, haz hecho lo que podías y más, acepta la pérdida y te curarás."
La Reina aún estaba confundida, porque esa no era la solución que ella deseaba, pero deseaba volver a sentirse alegre y abierta como era antes.
Sus pensamientos negativos, derrotistas, pesimistas, la había convertido en casi una sombra de lo que era. No tenía nada que perder, así que respiró bien hondo, tiró sus hombros hacia atrás, irguió la cabeza, levantó el mentón, se puso de pie y miró al frente con decisión para decir:
"¡¡Lo acepto!!"
En ese momento, comenzó a ver como brillaba el sol, pudo contemplar otra vez la belleza de los jardines de palacio, las flores le parecieron mucho más bonitas que nunca y lo que es mejor, su mente se llenó de pensamientos positivos:
"Puedo comprarme un anillo nuevo, ese ya estaba rallado y gastado por los años."
"¡Puedo incluso festejar una nueva boda con esa excusa!"
"¡¡¡Y puedo irme otra vez de Luna de Miel con mi Amado Rey!!!"
La Reina, subió de un salto a su carruaje, y le indicó al cochero que la llevara a casa del consejero del Rey. Allí lo encontró, ayudando a otras personas. Esperó a que terminara y cuando el vino a su encuentro, l0 abrazó con dulzura y le dijo:
"¡Gracias! La Aceptación es mejor que aquello que perdí, porque me ha traído dos regalos nuevos, el Optimismo y los Pensamientos Positivos. ¡¡Te invito a mi nueva boda con mi viejo Rey!!"
domingo, 21 de octubre de 2012
Leones...
Dos leones huyeron del jardín zoológico. En la huida cada uno partió con rumbo diferente. Uno fue para la selva y el otro para el centro de la ciudad. Los buscaron por todos lados, y nadie los encontró.
Después de un mes y para sorpresa de todos, volvió el león que había huido para la selva. Regresó flaco, famélico y febril. Fue reconducido a la jaula.
Pasaron ocho meses y nadie se acordó del león que había ido para el centro de la ciudad hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo. Estaba gordo, sano y desbordante de salud.
Al ponerlos juntos , el león que huyó para la selva le pregunta a su colega:
- ¿Cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo, y regresas tan bien de salud? Yo fui a la selva y tuve que regresar porque casi no encontraba qué comer.
El otro león le explicó:
- Me armé de coraje y fui a esconderme a un Organismo Público. Cada día me comía a un funcionario y nadie advertía su ausencia.
- ¿Y por qué regresaste?… ¿se acabaron los funcionarios?.
- Nada de eso. Los funcionarios públicos nunca se acaban. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya había comido a un director general, dos superintendentes, cinco adjuntos, tres coordinadores, diez asesores, doce jefes de sección, quince jefes de división, cincuenta secretarias, docenas de funcionarios, y nadie los dio por desaparecidos. Pero el día que me comí al que servía el café… el único que hacia algo !!—
jueves, 4 de octubre de 2012
Un político...
Un político llega a las puertas del cielo y se encuentra con San Pedro:
"Bienvenido al paraíso," – le dice San Pedro - "antes de que te acomodes, parece que hay un problema."
"Verás, muy raramente un político de alto vuelo ha llegado aquí, así que lo que haremos será hacerte pasar un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrás elegir donde pasar la eternidad."
Lo acompaña al ascensor y baja hasta el infierno.
Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde campo de golf. A lo lejos hay un club y de pie delante de él están todos sus amigos políticos, todos bien vestidos y muy contentos.
Corren a saludarlo, lo abrazan y recuerdan los buenos tiempos en los que se enriquecían a costa del pueblo.
Juegan un partido de golf y luego por la noche cenan juntos en el Restaurante Gourmet del club, con langosta como plato principal.
Comparten la noche con hermosísimas y liberales jovencitas.
Se encuentra también el Diablo que es un tipo muy simpático y se divierte mucho contando chistes y bailando.
Se divierten tanto que, antes de que se de cuenta, es ya hora de irse. Todos le dan un apretón de manos y lo saludan mientras sube al ascensor. El ascensor sube, se abre la puerta y llega al cielo donde San Pedro lo está esperando:
"Ahora es el momento de pasar un día en el cielo," - le dice San Pedro.
Así que el político pasa las 24 horas saltando de nube en nube, tocando el arpa y cantando.
Ya estaba aburrido cuando después de las 24 horas, San Pedro va a buscarlo:
"Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora debes elegir tu eternidad..."
El hombre reflexiona un momento y luego responde:
"Bueno el paraíso ha sido descansado, pero creo que he estado mejor en el infierno, definitivamente elijo el infierno."
Así que San Pedro lo acompaña hasta el ascensor y otra vez baja hasta el infierno.
Cuando se abren las puertas del ascensor, se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta de excrementos y desperdicios. Ve a todos sus amigos tristes, vestidos con harapos recogiendo desperdicios y metiéndolos en bolsas negras.
El Diablo lo alcanza y le pone un brazo sobre de el cuello.
"No entiendo," - balbucea el político - "ayer estuve aquí y había lindas mujeres, un campo de golf y un club. Comimos langosta y caviar, bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es un lugar desértico lleno de porquerías …. Y mis amigos parecen unos miserables".
El Diablo lo mira, sonríe y dice:
"Ayer estábamos en campaña. Hoy… ya Votaste por nosotros."
martes, 21 de agosto de 2012
Por casualidad...
Un turista se encontraba tomando café en la terraza de un restaurante, cuando de pronto un ladrillo le cayó en la cabeza.
- ¿Por qué razón me cayó encima este ladrillo? – Preguntó indignado.
- ¿De veras quieres que te diga? – Señaló su acompañante.
- Por supuesto, quiero saber para poner una demanda inmediatamente – corroboró el turista.
- Bueno, toma papel y lápiz porque la lista de causas puede ser interminable:
Primero, por la pésima calidad del cemento y la amalgama.
Segundo, por la pésima mano de obra del albañil.
Tercero, porque las lluvias han remojado las grietas del techo, a causa de que alguien no impermeabilizó.
Cuarta, porque el encargado de señalarte la mesa para que te sentaras a tomar café te puso en línea directa del ladrillo suelto.
Quinta, porque tu esposa no te detuvo cinco minutos más de tu cuenta para que llegaras después del desprendimiento.
Sexta, porque tu amigo, o sea yo, no reservó mesa para dos en otro lugar.
Séptima, porque Dios, que todo lo puede y todo lo sabe, permitió que a esta hora y en este lugar cayera sobre tu cabeza el ladrillo.
Octava, porque hoy te levantaste con el pie izquierdo.
Novena, porque en este día los astros no estaban de tu parte.
Décima, porque un pajarillo se paró en el ladrillo flojo y cayó al no poder resistir su peso.
- ¡Basta ya! – interrumpió el turista.
- Aunque ignoro la causa de la caída del ladrillo, la verdad es que por casualidad estaba mi cabeza en su camino.
miércoles, 15 de agosto de 2012
La nota diaria...
Cierto caballero recién casado acostumbraba todas las mañanas dejarle una pequeña nota a su esposa antes de irse a trabajar, diciéndole cuánto la amaba, lo deseoso que estaba de verla por la tarde, o algún chiste tonto para hacerla reír.
Su esposa nunca sabia que esperar, o dónde encontrar la nota; a veces la encontraba debajo de la almohada, en la cocina, pegada en el refrigerador, etcétera.
Ella en un principio no le prestaba mucha atención, simplemente al estar en casa las encontraba y reía un rato; pero no sabía que ahí se estaba escribiendo una historia de amor.
Con el paso de los años, la costumbre del caballero continuo y la mujer diariamente buscaba la nota del día, su día no estaría completo sin ella.
El hombre, que era contador en una empresa judía, solía llegar muy tarde a casa debido al exceso de trabajo en la oficina.
Una mañana como cualquier otra, la mujer se levantó y extrañada no encontró a su marido. Supuso que no llegó a dormir por motivos de trabajo. Al comenzar el día encontró una carta extensa de su marido donde le decía que la amaba y le daba gracias por todos los años de felicidad que le había dado.
Le explicaba también que si ella había guardado todas y cada una de las notas de amor, las juntaba y acomodaba, podría leer la historia de su amor desde el día que se casaron.
Terminando de leer la carta recibió una llamada de la oficina del esposo y sintió que su mundo se desmoronaba.
Avisaban que su marido había sufrido un accidente y había muerto la noche anterior de camino a casa. Entonces ella comprendió la carta, y las pequeñas notitas de amor diarias ayudaban a revivir su historia de amor por el resto de sus días.
martes, 7 de agosto de 2012
El perro y el carnicero...
Un carnicero estaba apunto de cerrar su negocio cuando vio entrar un perro. Trató de espantarlo, pero el perro volvió.
Nuevamente intentó espantarlo, pero entonces se dio cuenta que el animal traía un sobre en el hocico.
Curioso el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró un billete de 50 euros y una nota que decía:
"¿Podría mandarme con el perro 1 kg de carne picada de ternera y 1/2 kg de pierna de cerdo?"
Asombrado, el carnicero tomó el dinero, colocó la carne picada y la pierna de cerdo en una bolsa y puso la bolsa junto al perro, pero olvidó darle el cambio al perro.
El perro empezó a gruñir y a mostrarle los colmillos.
Al darse cuenta de su error, el carnicero puso el cambio del billete en la bolsa; el perro se calmó, cogió la bolsa con el hocico y salió del establecimiento.
El carnicero, impresionado, decidió seguir al cánido y cerró a toda prisa su negocio.
El animal bajó por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardó para poder cruzar.
Luego atravesó la calle y camino hasta una parada de autobús, con el carnicero siguiéndole de cerca. En la parada cuando vio que era el autobús correcto, subió seguido por el carnicero.
El carnicero, boquiabierto, observó que el can erguido sobre las patas traseras, tocó el timbre para descender, siempre con la bolsa en el hocico.
Perro y carnicero caminaron por la calle hasta que el animal se detuvo en una casa, donde puso las compras junto a la puerta y, retirándose un poco, se lanzó contra esta, golpeándola fuerte. Repitió la acción varias veces, pero nadie respondió en la casa.
En el colmo del asombro, el carnicero vio al perro tomar la bolsa con el hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana. Una vez allí, tocó con las patas en el vidrio varias veces, sin soltar la bolsa; luego regreso a la puerta.
En ese momento, un hombre abrió la puerta y comenzó a golpear al perro. El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole:
"¡¡Por Dios, amigo!!, ¿Qué es lo que está haciendo?. ¡Su perro es un genio!...... ¡Es único!"
El hombre, evidentemente molesto, respondió:
"¡¡Qué genio ni qué diantres!! Esta es la segunda vez en esta semana que al muy se le olvidan las llaves.... ¡¡Y yo en el baño!!."
MORALEJA:
Por más que te esfuerces y cumplas más allá de tu deber en el trabajo, a los ojos de un jefe siempre estarás por debajo de lo que él quiere.
Gracias Noe
miércoles, 2 de mayo de 2012
El globo negro...
Un niño negrito contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria que cada año se hacia en el pueblo. El pueblo era uno pequeño y el vendedor había llegado solo unos días atrás, por lo tanto era una persona desconocida.
En pocos días la gente se dio cuenta de que era un excelente vendedor ya que usaba una técnica muy singular que lograba captar la atención de niños y grandes. En un momento soltaba un globo rojo y toda la gente, especialmente los potenciales, pequeños clientes, miraban como el globo remontaba el vuelo hacia el cielo.
Luego soltaba un globo azul, después uno verde, después uno amarillo, uno blanco.
Todos ellos remontaban el vuelo al igual que el globo rojo.
El niño negrito, sin embargo, miraba fijamente sin desviar su atención, un globo negro que aún sostenía el vendedor en su mano.
Finalmente decidió acercarse y le preguntó al vendedor:
"Señor, si soltara usted el globo negro. ¿Subiría tan alto como los demás?"
El vendedor sonrió comprensivamente al niño, soltó el cordel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo:
"No es el color lo que lo hace subir, hijo. Es lo que hay dentro de el."
Muchas veces nos dejamos llevar por el color de la persona o su país o lugar de procedencia y hacemos criticas prejuzgando a las personas. Y cuando vamos a entender que el potencial de una persona no esta en su belleza, en su color ni en su origen... ¡Basta ya de racismo, sea el que sea!
martes, 1 de mayo de 2012
Corazón de Ratón...
En un rincón del granero de una granja cercana vivía un ratón que estaba permanentemente sobresaltado por la vida que llevaba, que él creía amenazada por peligros que le producían angustia e infelicidad.
Un día que se quejaba amargamente de su suerte, se dijo que si fuera un gato viviría mejor. El hada de los animales escuchó su deseo y, compadeciéndose del pobre ratón, le transformó al punto en un hermoso gato.
Asombrado por esa transformación, el ratón disfrutó de su nueva vida, pues ya no tenía que temer la amenaza constante de los gatos de la granja.
Pero entonces se comenzó a tener miedo del perro, con lo cual su vida volvió a ser una pesadilla.
Un día que se encontraba especialmente amedrentado, formuló el deseo de ser un perro para poder llevar una vida feliz, y, al instante, su deseo fue satisfecho nuevamente por el hada.
Mas poco le duró su alegría, porque al poco se dio cuenta de que su nueva vida no era tan satisfactoria. Era cierto que ya no sentía miedo de los perros, pero sentía la constante amenaza del hombre.
Pidió entonces ser un hombre, pero esta vez su deseo no funcionó. El hada de los animales, al oír su nueva petición, le volvió a convertir en un ratón, a la vez que le decía:
- "Seas quien seas, siempre tendrás miedo, porque siempre tendrás el corazón de un ratón..."
miércoles, 4 de abril de 2012
Santori...
Había una vez un hombre muy pobre que vivía a la entrada de un profundo bosque. Apenas tenía para vivir y siempre se estaba quejando de su suerte miserable.
Una noche, cuando se disponía a cenar, alguien llamó a la puerta de su casa. Era un monje errante que le pidió alojamiento por esa noche. El hombre le acogió amablemente, compartió con él su humilde cena y luego le cedió su propia cama para que pasara la noche.
A la mañana siguiente, antes de partir, el monje le dijo:
— "Has sido amable y hospitalario conmigo, por eso, en agradecimiento, te voy a confiar un tesoro. Delante mismo de la puerta de tu casa, ahí, en ese espeso bosque, vive un animal fabuloso que se llama Satori. Su vida transcurre en la copa de los árboles, allí come y duerme. El que consiga cazarlo no tendrá que preocuparse nunca más por nada; podrá conseguir todo lo que desee y vivirá en paz el resto de su vida."
El hombre se puso muy contento, y cuando el monje partió, fue al pueblo, compró un hacha e inmediatamente se puso a talar árboles.
"Con un poco de suerte," - pensaba - "lo sorprendo mientras duerme y antes de que se dé cuenta lo habré cazado".
Pero el animal Satori era muy sabio y muy viejo, y además poseía la facultad de leer el pensamiento; por eso, cada vez que el hombre se acercaba al árbol donde él estaba, captando sus intenciones, se trasladaba a otro árbol cualquiera.
Así pasó el tiempo. Cada vez que el hombre se acercaba, el animal Satori se cambiaba de árbol. El hombre había talado ya muchos árboles, y aprovechaba la madera para venderla como leña en el pueblo.
Así sus problemas económicos se habían solucionado. Llegó el día en que ni siquiera pensaba en el animal. Cortaba un árbol, recogía la madera y se iba. El animal Satori también había dejado de temerle. No captaba en él ningún pensamiento amenazador.
Una mañana, estaba el hombre como de costumbre cortando un árbol, cuando el animal Satori cayó a sus pies. Estaba durmiendo en la copa del árbol y no había podido detectar en la mente del hombre ni un solo pensamiento que le avisara de su presencia.
Cuando dejamos de pensar en el problema y nos centramos en trabajar y en no buscar lo fácil, veremos como las soluciones llegan y nuestros problemas, si no se solucionan, al menos, disminuyen.
El término satori en idioma japonés, significa literalmente ‘comprensión’.
El elefante y los ciegos...
Mas allá de Ghor había una ciudad. Todos sus habitantes eran ciegos. Un rey con un cortejo llegó cerca del lugar, trajo su ejército y acampó en el desierto.
Tenía un poderoso elefante que usaba para atacar e incrementar el temor de la gente. La población estaba ansiosa por ver al elefante, y algunos ciegos de esta ciega comunidad se precipitaron como locos para encontrarlo.
Como no conocían ni siquiera la forma y aspecto del elefante, tentaron ciegamente, para reunir información, palpando alguna parte de su cuerpo. Cada uno pensó que sabía algo porque pudo tocar una parte de él. Cuando volvieron junto con sus conciudadanos, impacientes grupos se apiñaron a su alrededor.
Todos estaban ansiosos, buscando equivocadamente la verdad de boca de aquellos que se hallaban errados. Preguntaron por la forma y aspecto del elefante, y escucharon todo lo que aquellos dijeron. Al hombre que había tocado la oreja le preguntaron acerca de la naturaleza del elefante. Él dijo:
- "Es una cosa grande, rugosa ancha y gruesa como un felpudo."
Y el que había tocado la trompa dijo:
- "Yo conozco los hechos reales, es como un tubo recto y hueco, horrible y destructivo."
El que había tocado sus patas dijo:
- "Es poderoso y firme como un pilar."
Cada uno había palpado una sola parte de las muchas. Cada uno lo había percibido erróneamente.
Ninguno conocía la totalidad: el conocimiento no es compañero de los ciegos. Todos imaginaron algo, algo equivocado.
Así nos sucede muchas veces, cuando solo leemos una parte de la noticia o escuchamos un chisme a medias, sin conocer todas la partes, nos convertimos en ciegos, tanteando solo aquella parte que alcanzamos a ver o oír. Siendo injustos con el que necesita justicia y justos con el que engaña y habla del prójimo...
Tenía un poderoso elefante que usaba para atacar e incrementar el temor de la gente. La población estaba ansiosa por ver al elefante, y algunos ciegos de esta ciega comunidad se precipitaron como locos para encontrarlo.
Como no conocían ni siquiera la forma y aspecto del elefante, tentaron ciegamente, para reunir información, palpando alguna parte de su cuerpo. Cada uno pensó que sabía algo porque pudo tocar una parte de él. Cuando volvieron junto con sus conciudadanos, impacientes grupos se apiñaron a su alrededor.
Todos estaban ansiosos, buscando equivocadamente la verdad de boca de aquellos que se hallaban errados. Preguntaron por la forma y aspecto del elefante, y escucharon todo lo que aquellos dijeron. Al hombre que había tocado la oreja le preguntaron acerca de la naturaleza del elefante. Él dijo:
- "Es una cosa grande, rugosa ancha y gruesa como un felpudo."
Y el que había tocado la trompa dijo:
- "Yo conozco los hechos reales, es como un tubo recto y hueco, horrible y destructivo."
El que había tocado sus patas dijo:
- "Es poderoso y firme como un pilar."
Cada uno había palpado una sola parte de las muchas. Cada uno lo había percibido erróneamente.
Ninguno conocía la totalidad: el conocimiento no es compañero de los ciegos. Todos imaginaron algo, algo equivocado.
Así nos sucede muchas veces, cuando solo leemos una parte de la noticia o escuchamos un chisme a medias, sin conocer todas la partes, nos convertimos en ciegos, tanteando solo aquella parte que alcanzamos a ver o oír. Siendo injustos con el que necesita justicia y justos con el que engaña y habla del prójimo...
lunes, 2 de abril de 2012
¿Quien es el tonto?...
Se cuenta que en una ciudad de un pueblo de cualquier pais, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía
haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas.
Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de tamaño menor, pero de 1 dolar.
Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- "Lo sé, no soy tan tonto, vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda."
Moraleja: Quien parece tonto, no siempre lo es. Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos. Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de tamaño menor, pero de 1 dolar.
Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- "Lo sé, no soy tan tonto, vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda."
Moraleja: Quien parece tonto, no siempre lo es. Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos. Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
Compro memoria...
Lunes al mediodía:
Un hombre se despierta a las 12 del mediodía. Su casa está totalmente oscura a pesar de que el sol esta en todo su esplendor y se empeña en entrar atraves de sus persianas.
Enciende su computadora, cosa que hace todos los días al despertar.
- "Cada día está mas lenta esta mierda", balbucea con esa voz ronca que todos poseemos al levantarnos.
Abre su billetera, hace dos o tres cuentas inútiles y publica un aviso en esos sitios de compra/venta de artículos que dice:
- "Compro memoria".
Jueves a la tarde:
El hombre recibe un mail contestando su aviso el cual lee:
"Estimado señor. Yo quiero vender parte de mi memoria. Quiero venderle esa parte en donde ella me deja, yo lloro como un niño, ella grita, me dice que me ama pero que así no puede seguir, agarra las dos o tres cosas que tenía en mi casa y se va para siempre.
Quiero olvidarme de su cara ese día. No era ella y no quiero tener esa cara en mi mente. ¿Cuánto me paga por esto?".
Jueves a la tarde:
Luego de pensar por unos minutos el hombre escribe el siguiente e-mail:
"Sr. Le compro su memoria. Escríbame para arreglar el lugar y la hora. Le puedo pagar 100.00 dolares."
"Hace rato que una mujer no me dice que me ama".
Un hombre se despierta a las 12 del mediodía. Su casa está totalmente oscura a pesar de que el sol esta en todo su esplendor y se empeña en entrar atraves de sus persianas.
Enciende su computadora, cosa que hace todos los días al despertar.
- "Cada día está mas lenta esta mierda", balbucea con esa voz ronca que todos poseemos al levantarnos.
Abre su billetera, hace dos o tres cuentas inútiles y publica un aviso en esos sitios de compra/venta de artículos que dice:
- "Compro memoria".
Jueves a la tarde:
El hombre recibe un mail contestando su aviso el cual lee:
"Estimado señor. Yo quiero vender parte de mi memoria. Quiero venderle esa parte en donde ella me deja, yo lloro como un niño, ella grita, me dice que me ama pero que así no puede seguir, agarra las dos o tres cosas que tenía en mi casa y se va para siempre.
Quiero olvidarme de su cara ese día. No era ella y no quiero tener esa cara en mi mente. ¿Cuánto me paga por esto?".
Jueves a la tarde:
Luego de pensar por unos minutos el hombre escribe el siguiente e-mail:
"Sr. Le compro su memoria. Escríbame para arreglar el lugar y la hora. Le puedo pagar 100.00 dolares."
"Hace rato que una mujer no me dice que me ama".
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